La integración del pastoreo en la rotación de cultivos ayuda a controlar las malas hierbas, especialmente las gramíneas resistentes a los herbicidas, al reducir la dependencia de los controles químicos. El establecimiento de praderas de pasto o hierbas durante 3-5 años permite reducir los bancos de semillas de malas hierbas, al tiempo que mejora la salud del suelo y la biodiversidad. Las praderas de hierbas, con especies diversas, mejoran la calidad del forraje y la estructura del suelo, mientras que las praderas de pasto ofrecen una fuerte competencia con las malas hierbas. Los sistemas de pastoreo como el pastoreo intensivo optimizan el uso de los pastos. Aunque eficaz, este enfoque requiere inversión en cercas, agua y conocimientos de gestión ganadera. Puede ser necesaria la colaboración con los ganaderos. En general, el pastoreo ofrece un método de control cultural sostenible y a largo plazo dentro de las estrategias integradas de gestión de malezas.
Documento n.º: 8. UK_FS_BS03_Grazing in arable
