La labranza mínima reduce la erosión y preserva la materia orgánica, mejorando el suelo y la biodiversidad. Requiere una gestión integrada con rotaciones, cultivos de cobertura y agricultura de precisión para limitar las malas hierbas y el uso de herbicidas, especialmente en entornos mediterráneos.
Documento n.º: 3. IT_FS_ConservativeTillage_BS3
